lunes, 10 de diciembre de 2012


No nacimos para leer, sino para aprender.

Cómo aprendemos a leer de Maryanne Wolf, es un libro que, más allá de exponer la evolución y cambios que ha sufrido tanto la lectura como el cerebro del lector con el paso del tiempo, es un libro que da claves bases para entender el porqué de las diferencias entre un lector y otro.

“No nacimos para leer”, así inicia Wolf su libro, donde en su primera parte explica, cómo a través de la historia se ha modificado nuestro cerebro y adaptado a la lectura y escritura, pasando por el inicio del alfabeto hasta el porqué de la dislexia en los niños.

Cuando leemos trasmigramos, es en ese momento en el que dejamos nuestra conciencia para entrar en la de un personaje, aunque de cualquier forma, la conciencia del escritor; a medida que leemos nuestro cerebro examina todos los significados posibles a una palabra, y así adaptamos la definición correcta por contexto, es una de las actividades más rápidas y complejas del cerebro.

“El alfabeto no crea un cerebro mejor si no diferente” ya que a partir de los conocimientos que obtenemos cada día, configuramos nuestro cerebro y nos adaptamos a la lectura.

Aunque mucho más a fondo en el libro, esté habla del cambio que ha sufrido la escritura y la lectura a través del tiempo, de cuáles fueron sus inicios y de como se observa en la actualidad. Así entonces habla de cómo el alfabeto dio inicio como un sistema de símbolos y logos, los cuales eran silábicos, pero solo eran comprensibles para quien lo escribiera. Habla también del primer alfabeto, que no está completamente definido, ya que se disputan los primeros indicios las inscripciones que hay en la cueva de Wadi el-Hol y el sistema de escritura ugarítico.

Mientras las diferentes formas de escribir se modificaban con el paso del tiempo, en la antigua Grecia, Sócrates defendía sus ideas que iban en contra de la escritura, aunque suena paradójico, conocemos la filosofía de Sócrates por la escritura, pero este no estaba de acuerdo con ella, decía que la cultura oral se perdería, lo oral era lo valioso, ellos tenían una excelente memoria para cualquier manifestación de palabras. Aun así, el sistema griego es el primer sistema que cumple con las condiciones exigidas a un verdadero alfabeto por ende fue el que permitió al ser humano avanzar a pasos agigantados.

A lo largo del libro Wolf hace énfasis en la neurología, la psicología y la literatura para explicar ciertos procesos del cerebro mientras leemos, citando autores y libros reconocidos los cuales hacen más fácil la comprensión de sus explicaciones. No todos leemos de la misma forma, ni entendemos igual lo que leemos, lo que comprendemos con un libro que hemos leído a los 10 años, que cuando lo leemos a los 15 y más tarde, a los 20 es muy diferente, a medida que creemos y obtenemos nuevas experiencias y aprendizajes damos un significado diferente a las palabras; como cuando aprendemos a hablar otro idioma, las partes de nuestros cerebro que se activan al hacerlo son muy diferentes debido a la forma de escritura y su fonética, como el mandarín una lengua monosilábica y el español, con un alfabeto.

Datos curiosos que trata el libro, es que según Wolf aprender a leer es un proceso que no tiene edad de inicio, un niño puede aprender a leer a los 5 y otro a los 7 pero ello no significa que uno de los niños tenga problemas de aprendizaje, sencillamente es diferente. Una de las formas que menciona para aprender a leer es la alfabetización temprana, sucede cuando el niño se relaciona con la lectura desde su infancia al escuchar leer por una persona que él considera valiosa, así unifica la lectura con el cariño y es una excelente forma para comenzar su proceso con la lectura.

En sí es un libro con más de un experimento, más de un autor, más de una historia, más de un dato curioso que vale la pena adquirir. Es u libro que nos da claves perfectas para cambiar los métodos de lectura y a la vez bases para instruir a quienes desde ya deben cultivar un buen hábito de lectura en quienes apenas están comenzando con este camino. La mejor invitación tal vez, es cómo diría Wolf con sus propias palabras al final del libro: “Un libro sobre la manera en que nuestra especie aprendió a trascender el texto no debería tener última frase. Amables lectores es todo suyo…”

Wolf, M. (2008). Cómo aprendemos a leer. Historia y ciencia del cerebro y la lectura. Barcelona: Ediciones B

Mónica Osorno
Ana María Góez Jaramillo
Christian G. Sanchez Ch.